domingo, 17 de noviembre de 2013

Para que sirve las ruedas de invierno



Reducción del riesgo de pérdida de control, aumento de la estabilidad de la frenada y un comportamiento más uniforme del vehículo son las características de los neumáticos de invierno, unos neumáticos especiales equiparables a las cadenas e indicados para circular por carreteras en condiciones adversas: humedad, hielo, nieve y barro.


"…Cuando sea obligatorio o recomendado el uso de las cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberán colocar, al menos, en el eje de las ruedas motrices dichas cadenas o dispositivos antideslizantes o bien utilizar neumáticos especiales…".
El Reglamento General de Vehículos, y a los que el Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, equipara directamente con las cadenas, son en realidad los neumáticos de invierno. Éstos no requieren ninguna modificación en la forma de conducción más allá de lo que requiera el estado de las carreteras o en el mantenimiento habitual.

A pesar de que su uso está legitimado por la ley, su utilización en España está muy por debajo de lo que sería recomendable por las condiciones climatológicas de la Península Ibérica. No en vano, este tipo de cubiertas ofrecen sus mejores prestaciones y superan ampliamente a las de uso estándar cuando el termómetro no supera los 7ºC.

Eficacia de los neumáticos vs. temperatura
Pero no es necesario que las carreteras estén mojadas, heladas o nevadas para que unos neumáticos estándar pierdan su efectividad. Cuando la temperatura cae por debajo de los 7ºC, las prestaciones de los neumáticos estándar disminuyen considerablemente. Los compuestos con los que están fabricados estos neumáticos específicos para favorecer el agarre en circunstancias normales pierden sus características y reducen su eficacia.




A su vez, las condiciones atmosféricas y el estado de la carretera influyen de forma decisiva en la distancia de frenada, que se puede multiplicar hasta por ocho según el estado del firme.
En estas circunstancias, el tipo de neumático que monte el vehículo se revela determinante para conseguir detener el vehículo en el menor espacio posible.


Por qué usar neumáticos de invierno
Los mal llamados neumáticos de nieve son neumáticos de invierno y han sido desarrollados para hacer frente a todas las situaciones invernales: bajas temperaturas, humedad del suelo, lluvia, nieve, hielo…
Sus ventajas principales radican, en primer lugar, en la seguridad, además de en la comodidad y la movilidad que ofrecen a los conductores en cualquier situación de conducción invernal.
El "Consorcio del Caucho" recomienda que se emplee este tipo de neumáticos en las zonas geográficas donde la temperatura es frecuentemente inferior a los 7º C, situación que se produce durante varios meses en muchas regiones españolas.
En invierno las condiciones de conducción hacen que los neumáticos se degraden básicamente por dos razones:
  • El estado de la superficie de las carreteras es muy variable: humedad, barro, hielo, nieve... lo que puede dificultar el tránsito.
  • Las bajas temperaturas: por debajo de 7º C, la goma se endurece y los neumáticos estándar (verano) pierden eficacia en adherencia.


Ventajas de los neumáticos de invierno frente a las cadenas
Las cadenas, ya sea en su versión metálica o textil, son el principal método empleado por los conductores para circular en condiciones meteorológicas adversas. A pesar de su éxito, las cadenas presentan un buen número de inconvenientes en comparación con los neumáticos de invierno.
Ventajas de Neumáticos de invierno:
  • Más tranquilidad: siempre están listos para afrontar los cambios invernales.
  • Más seguridad: al no tener que parar en el arcén para manipular las ruedas.
  • Más prestaciones: el equipamiento de los dos ejes permite una mayor estabilidad.
Entre los inconvenientes de las cadenas:
  • Ergonomía: la manipulación es engorrosa, sucia y con peligro.
  • Atención: no se pueden montar en todos los vehículos.
  • Vehículo inestable: sólo se pueden montar en el eje motriz.
  • Riesgo de daños: mal montadas, o con una tensión inadecuada, pueden dañar el neumático y/o el vehículo. Su utilización en tramos de carretera no nevada, además de prohibido, provoca un gran daño al asfalto.

Conservación y almacenamiento
Los neumáticos de invierno no tienen ninguna restricción de utilización, sin embargo para aprovecharlos varios inviernos, se aconseja sustituirlos por unos estándar después del periodo invernal.
Se recomienda sustituir los neumáticos de invierno cuando la profundidad de dibujo restante alcance los 4 mm (el límite legal es de 1,6 mm). Para aprovechar la goma restante se podrá terminar de gastar como neumático de verano.
Los consejos Michelin al desmontar los neumáticos de invierno y montar los neumáticos de verano son los siguientes:
  • Anotar en cada neumático la posición en que han estado montados en el vehículo, y permutar la posición en el montaje del próximo invierno.
  • Limpiarlos y secarlos para evitar riesgos de oxidación.
  • Almacenarlos de pie o tumbados en un lugar fresco, seco y protegido de la luz solar. Algunos distribuidores ofrecen el servicio de almacenaje para los neumáticos verano/invierno.

Presión de inflado
La presión óptima para los neumáticos de verano e invierno es la recomendada por el fabricante del vehículo. La información relativa a la presión de inflado la podemos encontrar en el libro de mantenimiento, en la puerta del conductor o en la tapa del depósito de combustible. Es importante verificar la presión una vez al mes y cuando los neumáticos estén fríos.

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